¿Cómo cuidar la piel durante y después de la menopausia?

A medida que pasa el tiempo, los años van dejando sus huellas en nuestra piel, y lo esencial es cuidarla correctamente. Una etapa especialmente compleja para la mujer es la menopausia, donde los signos aumentan considerablemente. Para conocer algunas recomendaciones, consultamos con la doctora Romy Giardina, dermatóloga.

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Cuidar la piel

La menopausia es un cambio normal en la vida de la mujer y ocurre cuando deja de tener su período menstrual por 12 meses seguidos. La peri-menopausia se define como los períodos que preceden y siguen a este acontecimiento, y el período de climaterio corresponde a una definición más amplia que sobrepasa la peri-menopausia sobre todo en su vertiente post-menopáusica. Durante la menopausia, el cuerpo de la mujer produce cada vez menos cantidad de las hormonas femeninas, es decir: estrógeno y progesterona. Esto suele ocurrir entre los 45 y 55 años de edad.

No olvidemos que la piel además de ser un órgano de protección (nos aísla del medio externo) e inmunológico (de defensa) es también un órgano hormonal.

Llegó la menopausia, ¿qué pasa con mi piel?

Muchos factores influyen en las modificaciones cutáneas observadas en la menopausia, estos pueden ser:

Intrínsecos: Se refieren al envejecimiento propio de cada mujer condicionado por factores genéticos como el fototipo de piel;

Extrínsecos: Están dados por los factores externos que influyen en la persona durante toda su vida como ser: la exposición solar, el régimen alimentario, el tabaco, el alcohol, las drogas, la práctica de ejercicios físicos, la aparición y el tratamiento de enfermedades crónicas entre las que se incluyen el aumento del colesterol, la hipertensión arterial, la  diabetes que puede estar latente, el hipotiroidismo, el insomnio por la falta de inductores de sueño transportados por estradiol, la osteoporosis u osteopenia por la escasa retención de calcio, la dificultad para recordar cosas habituales por falta de neurotransmisor de memoria o fósforo, los sofocos o calores por la ausencia directa del estradiol que hace difícil la regulación de la temperatura, la falta de libido, la sequedad de mucosas (sobre todo vaginal) y el aumento de peso, pues el apetito se desregula igual que en la adolescencia

¿Cómo noto los cambios en mi piel?

  • Piel deshidratada: La piel pierde su elasticidad, puede verse seca y con aspecto rugoso.
  • Arrugas más profundas y numerosas: Las fibras de elastina y colágeno se degradan y la piel se descuelga, generando mayor flacidez y la aparición de arrugas.
  • Mayor fragilidad: La piel adelgaza y, al perder elasticidad, se lesiona más fácilmente.
  • La piel pierde humedad, elasticidad y grosor.
  • Tono desigual: La piel pierde luminosidad y frescura, y el tono deja de ser uniforme al aumentar la transparencia de la piel.
  • Más dificultad para cicatrizar.
  • Manchas oscuras pigmentadas que se acentúan en las zonas expuestas al sol.

Recomendaciones para cuidar la piel

No podemos evitar este deterioro pero sí minimizarlo y retrasar el proceso de envejecimiento. Algunos consejos para ello son:

  • Cuide su piel: Es importante continuar con los hábitos de limpieza, hidratación y humectación. Evitar dormir con maquillajes, pues durante las horas de sueño la piel aprovecha para regenerarse y oxigenarse. Es fundamental utilizar cremas en la cara y el cuerpo que ayuden a restablecer la humedad perdida. Muchos laboratorios hacen fórmulas diseñadas para las características propias de la piel madura.
  • Higiene personal: Los jabones utilizados deberán tener un Ph neutro para evitar alergias y sequedad. Sobre todo extremar el cuidado en la zona íntima, que está especialmente sensible por la atrofia y la sequedad vaginal normal de esta etapa, en la que además las infecciones son más recurrentes, es importante utilizar emulsiones limpiadoras no jabonosas ( sin tensio-activos)
  • Protección solar diaria: En esta época el sol es importante para el cuerpo porque ayuda a sintetizar la vitamina D y fijar el calcio en los huesos, pero se debe evitar las horas de mayor exposición a los rayos ultravioletas (de 11 de la mañana a 4 de la tarde),  utilizando siempre una protección solar adecuada al tipo de piel.  En nuestro país con características tropicales, cuya temperatura anual media es de 30º, con una exposición solar de 10 min diariamente a horas adecuadas es suficiente para la absorción de vitamina D. Aunque este nublado, las radiaciones solares dañan la piel mucho más de lo que parece.
  • Eliminar los malos hábitos de consumo: Especialmente el tabaco por ser uno de los factores más importantes de riesgo cardiovascular y de osteoporosis, además de la disminución en la microcirculación de la piel.
  • Realización de actividad física: Con regularidad y moderación, debe mantener el cuerpo oxigenado, esto mejora la circulación sanguínea y limpia los poros. Además, ayuda a contrarrestar los efectos de la osteoporosis.

Una dieta adecuada es fundamental para reforzar la pérdida de calcio y equilibrar el peso. Consumir  alimentos ricos en vitaminas A (antioxidante), C (sintetiza el colágeno) y E (combate los radicales libres). Estas vitaminas están presentes en frutas, frutos secos y verduras, entre otras fuentes, además, se debe consumir mucha agua (2 litros por día).

Conozca otros tratamientos para el cuidado de su piel:

PARA EL CUERPO: PARA EL ROSTRO:
Láser Luz pulsada
Radiofrecuencia Láser CO2
Ultrasonido Radiofrecuencia
Ultracavitación Máscaras
Mesoterapia Microdermoabrasión
Electroporación y masajes Peelings
Toxina botulínica
Sustancias de relleno

Actualmente, el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) o Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRGF, Plasma Rich in Growth Factors) es una de las últimas técnicas de regeneración celular que se utiliza para la reparación cutánea de pieles fotoenvejecidas. Además, la técnica de Rejuvenecimiento: la síntesis endógena de colágeno, elastina y ácido hialurónico, induce la recomposición de la matriz intercelular lo que lleva a la reparación y regeneración de tejidos.

La tendencia está en la combinación de métodos no invasivos que potencien los alcances y ajusten los tiempos, acompañados de ciertos tratamientos invasivos (cirugías plásticas) cuando sea necesario.

La nueva tecnología no invasiva abre un amplio abanico de opciones que se ajustan a todo tipo de piel. La elección de cada tratamiento dependerá mucho del estado previo de la piel, de factores económicos y sobre todo del deseo de la mujer y deberán ser mantenidos en el tiempo según sea necesario o anhelado por la paciente.

No olvide que el envejecimiento es una etapa normal de la vida y que todos los métodos utilizados sean invasivos o no, no pueden revertir por completo este proceso natural y por lo mismo lo más importante es la medicina preventiva con el uso regular de protectores solares, cuidados en la humectación y la nutrición. Igualmente, es sumamente importante un tratamiento multidisciplinario donde intervengan clínicos, nutricionistas, ginecólogos, dermatólogos, hasta psicólogos y psiquiatras.


Dra. Romy Giardina |Dermatóloga  | Reg. N° 6284