¿Cómo sobrellevar una enfermedad crónica siendo un adulto? (II parte)

Debido a la importancia que puede ocasionar una enfermedad crónica tanto en la persona como en su entorno y la sociedad vimos oportuno abordar este tema desde tres perspectivas médicas. La primera parte fue publicada en la edición anterior de la revista desde el área de Geriatría, y en esta oportunidad, estará enfocada desde el área Clínica mediante la colaboración del médico Jorge Solano López, internista.

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En primer lugar, debemos considerar que la definición de adulto mayor luego de los  60 años es meramente arbitraria, pues no existe una línea definida que separe las patologías de un hombre o mujer de 58 a otros de 62 años.

Las enfermedades crónicas son en general debidas a un proceso incurable que no tienen una resolución definitiva con medidas no farmacológicas, farmacológicas o quirúrgicas; y que se mantienen durante por lo menos 6 meses, aunque la definición de tiempo también es arbitraria.

Clasificación de las enfermedades crónicas

Las enfermedades crónicas podrían clasificarse en asintomáticas, que no producen síntomas, y sintomáticas, que sí producen molestias físicas

  • Asintomáticas: Generalmente comprenden enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus y dislipidemias, niveles de colesterol y triglicéridos elevados en sangre. Además, la hipertensión arterial que por muchos años no produce síntomas, la arteriosclerosis silenciosa, la osteoporosis y otras.

Estas, sin bien no producen molestias, influyen drásticamente en la calidad  y cantidad de vida de las personas.

Las enfermedades asintomáticas crónicas más importantes son las llamadas factores de riesgo cardiovascular. La enfermedad cardiovascular (infarto agudo de miocardio, ACV) es la primera causa de muerte en el mundo. Ocurren  como consecuencia de la presencia de los factores de riesgo, tales como: hipertensión arterial, dislipidemia, obesidad, sedentarismo, que conducen a una aterosclerosis; y finalmente, la incapacidad o la muerte.

Estas afecciones deben ser tratadas con mucho rigor, pues, mientras más asintomáticas sean, más difícil es la adhesión de los pacientes a los regímenes no farmacológicos y a la ingesta de medicamentos.

  • Sintomáticas: Podrían clasificarse en enfermedades sintomáticas con dolor o sin dolor.

Existen aquellas afecciones que no producen dolor como por ejemplo la invalidez, que queda como secuela de un accidente de tránsito o de un accidente vascular cerebral; enfermedades crónicas como la demencia, que aunque no producen dolor causan un fuerte impacto en la vida de las personas; el Parkinson, que produce limitaciones para que los pacientes sean autovalentes, puedan caminar, higienizarse y vincularse. Otras enfermedades crónicas sintomáticas sin dolor son los trastornos visuales que limitan la motilidad de los pacientes como las cataratas. Los trastornos digestivos, con dispepsias, diarreas crónicas o estreñimiento alteran la calidad de vida. La incontinencia urinaria, que obliga al paciente a levantarse más de 4 veces por la noche, tiene alto impacto negativo en la vida cotidiana.

El dolor, principal factor presente en las enfermedades crónicas sintomáticas.

El dolor, ha sido a través de la historia,  básicamente vinculado a traumas o lesiones físicas. Esto  no producía un trastorno mayor en la vida del hombre primitivo, porque este entendía que era parte de la naturaleza humana; sin embargo, el dolor asociado a una enfermedad era entendido  como imposición de la influencia divina.

Durante mucho tiempo, los imperios egipcios y babilónicos interpretaron al dolor crónico como un castigo divino que constituía una prueba para el paciente. Es en la India donde se le da importancia al componente emocional y al papel del cerebro en esa sensación.

Platón decía: “el dolor no es solamente parte de una experiencia  externa sino una experiencia emocional del alma”. Fue el médico griego Galeno de Pérgamo quien estudió la incidencia del cerebro en el dolor y describió claramente a las fibras nerviosas sensitivas que más tarde se convirtió en el modelo explicativo del dolor.

En las enfermedades crónicas el dolor viene acompañado de componentes emocionales como la ansiedad, la depresión, el temor, la angustia. La expresión del dolor está vinculada a creencias psicosociales y factores intrapsíquicos.

En los pacientes crónicos el dolor es multidimencional, psicofísico y sociocultural que excede muchísimo a la persona en sí y se proyecta a su familia y a la sociedad. El dolor es siempre subjetivo en las enfermedades crónicas y sobre todo, agotador porque no se extingue, aunque disminuya puede persistir en el tiempo y forma parte de la experiencia individual.

El 40% de los pacientes adultos con afecciones crónicas tiene al dolor como causa principal de su consulta. Los dolores más frecuentes son el lumbar, el abdominal y los dolores de cabeza.

Muchas veces, el tratamiento de las enfermedades crónicas asociadas al dolor es suficiente, sin embargo, existen muchos pacientes con dolor crónico severo que sufren por demasiado tiempo y no son controlados.

Los pacientes crónicos con dolor también tienen: fatiga, trastorno del sueño, se acompañan de cefaleas, trastornos de menstruación, disfunciones sexuales, somatización, depresión (que se presenta en el 80% de personas con enfermedades crónicas).

Sobrellevando la enfermedad crónica, el gran desafío

Actualmente, pese a las dificultades que conlleva una enfermedad crónica, se ha conseguido alargar bastante la vida de los pacientes gracias a los avances científicos. Aunque también siguen existiendo barreras para proveer un adecuado manejo del dolor a los pacientes con y sin cáncer cuya enfermedad puede durar con o sin tratamiento durante muchos años.

Es ilimitada la intervención no farmacológica o farmacológica para el tratamiento del dolor crónico. Y no existe excusa para permitir el sufrimiento de nuestros pacientes teniendo a mano múltiples recursos terapéuticos subutilizados.

Las enfermedades crónicas sintomáticas o asintomáticas, sean estas con dolor o con otros síntomas que no sean dolor o ambos, son un verdadero desafío cotidiano en los consultorios externos. Es una situación que agota todas las reservas de tolerancias afectivas de contención familiar, económicas y como generalmente son enfermedades incurables hay una migración de los pacientes hacia muchas opciones alternativas que no hacen más que empeorar la situación porque deja a los pacientes, las familias y al sistema de salud con mayor pobreza y decepción al no conseguir resultados favorables.

En las enfermedades crónicas asintomáticas el vínculo médico-paciente es clave, así como la inversión en largas horas de educación para evitar problemas mayores como las enfermedades cardiovasculares.

Asimismo, en las enfermedades crónicas sintomáticas  hay que poner todo el entusiasmo para el tratamiento de sus causas y no solo de los síntomas.

Sobrellevar una enfermedad crónica para un adulto no es tarea fácil, pero con el tratamiento adecuado sumado a la contención familiar y la predisposición del paciente su calidad de vida puede mejorar notablemente.