¿Los soplos cardíacos en los niños, pasan con la edad?

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Imagen: CC0 Public Domain

El término “soplo cardíaco” suele resultar preocupante para los padres. Sin embargo, es importante conocer cómo enfrentarse a esta afección con tranquilidad y optimismo hasta contar con los resultados médicos. Para ahondar más en este tema, acudimos a la doctora Raquel Salinas, pediatra.

Verdaderamente es como un soplido, de ahí su nombre.

Puede aparecer a cualquier edad, dependiendo de la patología cardíaca que tenga el niño, así como también de la intensidad del deterioro de las estructuras cardiovasculares. Las cardiopatías congénitas son las que más frecuentemente se manifiestan ya en el recién nacido o en la etapa de lactante (rango etario hasta los 2 años).

Igualmente, existen soplos inocentes que son frecuentes, también llamados fisiológicos, funcionales o normales porque aparecen en ausencia de alteraciones anatómicas y funcionales del corazón; son detectados en algún momento del desarrollo del niño y no tienen ningún significado, pueden aumentar de intensidad con la fiebre y el ejercicio; disminuyen en la adolescencia y luego desaparecen. Otra situación en la que puede aparecer un soplo cardíaco es cuando el niño está anémico.

Existen síntomas que llevan a sospechar sobre un problema en el corazón y que podría ser un soplo cardiaco, estos son:

Coloración azulada peribucal del niño y de la parte distal de los miembros, coloración azulada generalizada. En el bebé, se observa cansancio al succionar cuando se alimenta, irritabilidad, aumento de la frecuencia respiratoria, poca ganancia de peso. En los niños más grandes: cansancio fácil, aumento de la frecuencia cardíaca, sensación de falta de aire, cuando realizan actividades recreativas no terminan el juego a diferencia de sus compañeros.

Sin embargo hay situaciones en el que no se presentan síntomas y el hallazgo es casual cuando el niño acude a un control de rutina.

¿Cuándo derivar a un cardiólogo?

Si el pediatra sospecha que el niño puede tener algo más importante que un soplo funcional, lo derivará a un cardiólogo infantil, que le pedirá algunos estudios complementarios, como una radiografía de tórax, un ECG (electrocardiograma) y un ecocardiograma. El ecocardiograma, o «eco», es un ultrasonido de las estructuras del corazón (cavidades, paredes y válvulas), que registra la circulación de la sangre a través del corazón y permite determinar la dirección y la velocidad del flujo sanguíneo dentro de las estructuras cardíacas.

Diagnóstico y recomendaciones

Se realiza fundamentalmente por el pediatra al escuchar con el estetoscopio en el área cardíaca. Existen áreas específicas donde el pulmón no se interpone entre el corazón y la caja torácica y nos permite escuchar el soplo, y dependiendo de dónde se ausculta el médico ya se orienta sobre el posible diagnóstico.

Para el mismo, es preciso tener en cuenta la ecocardiografía que muestra la anatomía cardiaca, y los defectos que pueden ser la causante del soplo.

El tratamiento depende de la patología existente en el niño, incluso hay problemas cardíacos que no necesitan tratarse pero deben tener controles periódicos con el cardiólogo; en algunos casos las malformaciones congénitas requieren tratamiento farmacológico; y en otros casos deben  ser corregidos con cirugía.

El niño puede llevar una vida normal

El niño que tiene un soplo inocente lleva una vida normal, puede realizar todo tipo de actividad física. Actualmente, con los avances tecnológicos  toda cardiopatía congénita puede ser tratada y si el tratamiento es oportuno y correcto el niño con el tiempo puede llegar a no tener limitaciones como cualquier otro niño sin problemas en el corazón.

 

Dra. Raquel Salinas  Pediatra | Reg. N° 4340