Rinitis Alérgica y Alergias de temporada

La época invernal trae consigo muchas enfermedades y alergias que afectan sobre todo a los más chiquitos. Es muy importante conocer cuáles son y cómo actuar ante ellas. A continuación el doctor Ricardo Meza, Pediatra Especialista en Alergia e Inmunología clínica pediátrica, nos orienta al respecto.

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Rinitis Alérgica y Alergias de temporada
Imagen: CC0 Creative Commons

Para abordar este tema es importante explicar que la alergia es una sola enfermedad con diferentes manifestaciones:

  • Asma (afección fundamental: Bronquios)
  • Rinitis (afección fundamental: nariz)
  • Urticaria y Dermatitis Atópica (afección fundamental: Piel), entre otras.

Depende de una sustancia denominada alérgeno, el cual previamente debió sensibilizar (reconocer) un individuo, a partir de allí se generó memoria inmunológica a través de componentes del sistema inmune (Células: linfocitos, eosinófilos, mastocitos y anticuerpos: IgE) en contra de estas sustancias, las cuales pueden ser:

  • Ambientales (Ej. ácaros, pólenes, polvo, hongos, otros),
  • Domiciliarias (Ej. ácaros, animales),
  • Alimentarias (Ej. huevo, leche de vaca, otros).

También pueden influir épocas durante el año, en especial la primavera por la polinización de flores y el invierno por la predominancia de clima frío y húmedo.

La rinitis alérgica es una enfermedad que se manifiesta en niños (hasta un 70%) y adultos en general, no existe un periodo etario bien definido de aparición, puede ser a una edad muy temprana, de adolescente, o incluso de adulto. Afecta fundamentalmente a la mucosa nasal produciendo síntomas tales como: rinorrea (escurrimiento de moco nasal), estornudos, prurito (comezón) y congestión (nariz trancada).

Se diferencia de otras afecciones comunes como la gripe que está causada por el virus tipo Influenza, que por lo general cursa con fiebre y afecciones broncopulmonares que pueden durar 7 a 10 días y responde a fármacos específicos como el antiviral; o de un resfrío que también puede estar causado por virus pero con síntomas menos llamativos como la fiebre, aunque con la manifestación de otros como sensación de ardor o comezón de la garganta; la duración suele ser no mayor a 3 o 5 días; mientras que la rinitis alérgica guarda muchas veces relación con la época del año y los síntomas pueden durar semanas o incluso meses, acompañándose en muchas ocasiones de síntomas oculares: congestión, lagrimeo y prurito (rinoconjuntivitis), respiración bucal y/o ronquido (hipertrofia o aumento de tamaño de cornetes y/o adenoides), y bronquiales (tos seca o húmeda, dificultad para respirar y sibilancias o chillido de pecho).

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se realiza principalmente por medio de los análisis de alergia:

Prick-Test, IgE sérica específica, entre otros, siempre realizados por el especialista en alergia.

El tratamiento y prevención de la rinitis alérgica se basa fundamentalmente en evitar, en primer lugar, el contacto entre el alérgeno desencadenante y el paciente, y la medicación con los fármacos correspondientes que pueden ser: Antiinflamatorios tópicos nasales, antihistamínicos tópicos nasales u orales, antiinflamatorios orales específicos de la cascada inflamatoria alérgica y la inmunoterapia alérgeno específica (sub cutánea, sub lingual u oral) seleccionados adecuadamente para la edad del paciente, con indicaciones bien definidas y a cargo del profesional bien entrenado como el alergólogo.

También es importante mencionar que existe un lema en el campo de la Alergología que rige para las vías aéreas y hace énfasis en que: “todo forma parte de una misma vía aérea”, esto se aplica a los pacientes que demuestran afecciones nasales como bronquiales y aquí hay una importante relación entre rinitis y asma, donde un niño puede presentar ambas enfermedades, eso se llama comorbilidad, la cual puede ser de hasta un 58% o más en niños, de allí la importancia de consultar a tiempo, pues de este modo, se puede llegar al correcto diagnóstico y así tal vez prevenir o disminuir el riesgo de progresión de la enfermedad, retraso de aparición de síntomas o incluso en ocasiones bien determinadas la desaparición de los mismos.

Se debe destacar que en varias ocasiones el manejo del paciente, sobretodo pediátrico debe ser multidisciplinario, es decir, involucrando a varios profesionales de diferentes especialidades (Ej.: otorrinolaringología junto con el alergólogo).


Prof. Dr. Ricardo L. Meza Brítez | Pediatra | Reg. N° 6956
Especialista en: Alergia e Inmunología Clínica Pediátrica

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